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 “Hay mucha predisposición en los secaderos para trabajar con estándares de calidad alimentaria”. Así lo manifestó la licenciada Cecilia Rodríguez, al frente de la capacitación en Normas de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) brinda y financia, a través del  Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), a doce establecimientos de la zona productora (Misiones y norte de Corrientes).

La semana pasada, los secaderos de yerba mate compartieron la segunda capacitación grupal en Buenas Prácticas de Manufactura, de la mano de  Cecilia Rodríguez y de Federico Christen, profesionales del IRAM que lideran las etapas de diagnóstico, evaluación y auditorías en la aplicación de  conocimientos para lograr el producto yerba mate en condiciones sanitarias adecuadas.

La iniciativa se enmarca en el Plan Estratégico para el Sector Yerbatero, documento consensuado por todos los eslabones de la cadena yerbatera y en cuyo punto 3.6 del eslabón de Secaderos se indica “mejorar en forma integral la calidad del procesamiento de la yerba mate a través de la implementación de buenas prácticas de manejo y tecnologías apropiadas, mediante asistencia técnica, financiera y capacitación”.

Al describir los pasos que ya se dieron en ese sentido, Cecilia Rodríguez   manifestó que “primero se realizó una auditoria de diagnóstico a cada uno de los secaderos, que consistió en un relevamiento general para evaluar las condiciones de estos lugares respecto a la normativa de referencia que se busca certificar. Luego, en una segunda instancia, se comenzaron las auditorias del plan evolutivo, que es una serie de auditorias que se van  realizando a modo de acompañamiento a las empresas para llegar a la auditoria final de certificación, que es lo que busca el programa, que la empresas alcancen una certificación de BPM para estar en un estándar mínimo de trabajo”.

¿En cuánto tiempo los secaderos podrán lograr la certificación de BPM?, se le preguntó. “Tiene mucho que ver con la condición inicial con que se encuentren y con la disponibilidad tanto económica como de recursos humanos para implementar los cambios que se requieran”, contestó la profesional. “En cuanto a estructura, se detectaron algunas cosas a trabajar, y también en lo documental que refiere la norma hay bastante para trabajar”, enumeró, al tiempo que destacó que “lo que se puede notar es que hay mucha predisposición en general en todos los secaderos, están entusiasmados y quieren trabajar en pos de adaptarse a estas normas de inocuidad alimentaria específica para yerba mate, que han sido muy bien recibidas”.

Rodríguez, ingeniera en alimentos y auditora externa para IRAM, evaluó como “muy provechosa” la vinculación interinstitucional entre el INYM y el IRAM, teniendo en cuenta que “ha permitido acercar a secaderos que quizás no estaban en condiciones o desconocían la posibilidad de trabajar con estándares de calidad alimentaria; por supuesto, esto se ira puliendo, y sería bueno que continúe para darle posibilidad a otros secaderos también”.

Las Buenas Prácticas “son todas aquellas medidas de prevención que nos ayudan y nos permiten obtener alimentos inocuos, o por lo menos carentes o minimizando la posibilidad de que sean contaminados física, química o biológicamente”, destacó por su parte Federico Christen, quien desde hace 15 años se desempeña en la certificación agroalimentaria.

Sobre el trabajo que realiza con los secaderos, expresó que el rol que desempeña es “tratar de ayudar, orientar en la interpretación de requisitos, analizar y evaluar las posibles soluciones” para lograr una yerba mate en mejores condiciones. “Esta, la capacitación, es la primer paso para obtener ese resultado”, dijo.

Valoró, al igual que Rodríguez, la buena predisposición de los trabajadores de los secaderos para superar los desafíos. “Interactuar es una manera de enriquecerse; juntarse y evaluar los problemas y formas de solucionarlos, es un paso importante”, interpretó. “Cuando empezamos nos encontramos con lugares que carecían de conocimientos de BPM, de profesionales que se ocupen de esto; ahora están empezando a tener y a tomar impulso”, explicó. “Se van superando etapas, lo que demuestra que se puede”, agregó.

El cierre de la jornada contó con la presencia del presidente del INYM, el ingeniero Alberto Re, quien, tras destacar la decisión de los secaderos de implementar la BPM,  recalcó que “la yerba mate es un alimento y como tal debemos asegurar inocuidad y calidad, y proyectar estar mejoras teniendo en cuenta que los mercados exigen estas garantías”.

Esta es la segunda etapa de implementación Programa de Buenas Prácticas de Manufactura, y abarca capacitación para doce secaderos. La primera se implementó durante el 2015, con el apoyo técnico del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y alcanzó a 11 establecimientos.

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