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Estaba encapuchada y abrió fuego contra la dueña de casa, de 75 años, y sus hijas. Escapó a la carrera, pero se le cayó la llave de la moto, por la que llegaron a ella. Investigan el grado de responsabilidad del suboficial en el hecho.
Un efectivo de la Policía provincial se encuentra detenido desde el último viernes, después de que la mujer utilizara su arma reglamentaria en un fallido intento de asalto, registrado en San Vicente, a metros del microcentro de la localidad y de la propia Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional VIII.
El llamativo episodio se registró durante los primeros rayos de sol de ese día y la sospechosa, quien permanece tras las rejas junto a su pareja, alcanzó a disparar a las víctimas, una mujer de 75 años y sus hijas, quienes se resistieron tenazmente al robo.

Justamente, la defensa esgrimida por las dueñas de casa logró poner en fuga a la delincuente, quien en un descuido dejó caer las llaves de su motocicleta. Ese hallazgo resultó clave para el esclarecimiento del episodio, según pudo saber PRIMERA EDICIÓN.

La mujer permanece alojada a disposición del magistrado Gerardo Casco, titular del Juzgado de Instrucción 3, al tiempo que su pareja, el policía, fue pasado a situación pasiva hasta tanto las autoridades establezcan el grado de participación que le cabe en el hecho.

A los tiros con un arma del Estado
Pese al hermetismo con el que se maneja el caso, este Diario pudo saber que todo sucedió el último viernes alrededor de las 6 en un inmueble emplazado sobre la calle Alfredo Palacios casi María Eva Duarte de Perón, en el barrio Jardín de San Vicente, en la misma cuadra donde funciona la Comisaría de la Mujer de la UR-VIII.

En el lugar se encontraba la propietaria, de 75 años, y sus dos hijas, de entre 40 y 50.?Al parecer, una de las últimas se levantó temprano para sacar a uno de los perros de la familia.?En eso estaba cuando fue sorprendida por la encapuchada, quien la interceptó en uno de los pasillos del inmueble.

Conmovida por la presencia, la hermana gritó y pidió auxilio a las otras dos mujeres, que no tardaron en despertar y llegar para ayudarla. Entonces, las víctimas se trenzaron en lucha con la ladrona, quien esgrimió un arma de fuego.

La intrusa no tuvo contemplaciones. Extrajo la pistola, apuntó al rostro a una de las víctimas y gatilló. Fue un milagro: el proyectil le rozó la cabeza. La malviviente fue por más y volvió a tirar, pero ese segundo disparo tampoco dio en las mujeres y terminó en la casa de un vecino.

La encapuchada vio entonces frustrados sus intentos y decidió bajar los brazos. Escapó a la carrera de la escena, sin percatarse de que se le había caído el juego de llaves de la moto en la que había llegado a la escena. Ese elemento fue determinante para confirmar luego la identidad de la acusada.

La mujer de 28 años fue apresada minutos después por efectivos de Investigaciones de la UR-VIII. No sólo esas llaves la complicaron, si no también las imágenes de las cámaras de seguridad de la Comisaría de la Mujer, donde se la ve cuando llega, caminando, y minutos más tarde a la carrera, en plena fuga.

La pesquisa no terminó allí. Es que una vez identificada la presunta delincuente, se estableció que era pareja de un suboficial con prestación de servicios en la propia UR-VIII. Y no sólo eso: había utilizado el arma reglamentaria del uniformado para cometer el ilícito.

Fue por ello que la Justicia también ordenó la detención del policía, hasta tanto se sepa qué intervención tuvo en el violento intento de robo. Mientras tanto, interinamente fue pasado a situación pasiva. Las autoridades quieren saber si su pareja “le robó” la pistola nueve milímetros o si, por el contrario, contó con su complicidad para llevársela.

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