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Luego de 630 kilómetros recorridos, el docente Diego Daniel Encinas, llegó en la tarde posadeña a su destino establecido: el Monumento a Andrés Guacurarí y Artigas ubicado en la costanera de la capital provincial. No se trata solo de una historia por recorrer la provincia, sino que con cada kilómetro que recorrió, el docente beneficio con un kilo de alimentos a la Escuela Intercultural Bilingue Nº 941 de Frontera y Jornada Completa donde asisten niños mbya guaraníes de tres comunidades Jasy Porá, Ita Poty Miri y Tupa Mbae.

“La Fundación Drawn Smile tenía un proyecto con nuestra institución que finalmente no se dio; entonces ideamos un desafío de acuerdo al viaje que realice; con cada kilómetro que yo haga ellos iban a aportar un kilo de alimentos para el comedor de nuestra escuela”, manifestó el docente que trabaja con los chicos de la Escuela Jazy Porá.

Diego salió de Puerto Iguazú, el pasado martes de febrero a la 6.30, en su travesía paso por las localidades de Andresito, Bernardo de Irigoyen, San Pedro, San Vicente, El Soberbio; Panambí, Leandro N. Alem, Santa Ana y Posadas.

“A la escuela no le falta comida, pero esto fue un desafío para todos, para la escuela, la fundación y para mi de realizar esto para los alumnos”, explicó y añadió “los chicos se pusieron muy contentos, se alegraron con la noticia, siguieron cada paso que dí; me brindaron todo su apoyo y en sus plegarías pedían por mi”.

En diálogo con El Territorio, Encinas detalló que al emprender el viaje salió con “mucho miedo y expectativas” pero destacó que en su trayecto se encontró con su gente “la de Misiones, personas muy buenas, muy abiertas y de buen corazón, no tengo nada más que agradecer a todos lo que me ayudaron y dieron ánimos”.

Luego de explicar que la Fundación Drawn Smile siguió y apoyo todo su viaje; Diego con mucho orgullo expresó que siempre quiso ser docente rural y que luego de vivir en Buenos Aires y hacer su carrera de Magisterio en Entre Ríos, en el 2015 arribó a Misiones donde llegó sin trabajo, pero en poco tiempo le surgió la posibilidad de suplir una vacante en una escuela rural y sin dudarlo lo aceptó.

Así luego de dejar sus enseñanzas en varios establecimientos educativos, el año pasado llegó hasta la Escuela Jazy Porá, la cual hoy logró un gran gesto de solidaridad para la institución y especialmente para los alumnos.

 

Fuente: territoriodigital

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