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Mientras Yenifer Guayaré (25) permanece postrada por un cuadro de cuadriplejía y su estado de salud no evidencia mejoría, la Justicia de instrucción resolvió liberar al imputado Javier Orlando Batista (36), quien está acusado de lesiones gravísimas calificadas por violencia de género.

El auto de soltura fue solicitado por la defensa y contó con dictamen favorable del fiscal de Instrucción Uno, quien intervino por subrogación legal, puesto que el expediente 147126 del año 2016 se tramita en el Juzgado de Instrucción Dos.

La misma resolución establece la prohibición de acercamiento a 300 metros del lugar de residencia o donde se halle la víctima, quien deberá contar con custodia policial permanente dispuesta por la Seccional Primera de Oberá.

En tanto, Batista tiene absolutamente prohibido alejarse de la ciudad sin la debida justificación y autorización legal.

En su dictamen, el mismo fiscal que avaló la liberación del imputado recomendó que el beneficio se cumplimente “con restricción de acercamiento” a Guayaré y “a los efectos de ser efectivos en cuanto a la protección de su integridad, considero se arbitren los medios a fin de gestionar una custodia personal”.

También se tuvo en cuenta la realización de pruebas que oportunamente fueron requeridas por la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Posadas, que en junio del año pasado revocó el primer auto de soltura.

Asimismo, para este nuevo beneficio se destacó que “cuando recuperó la libertad no generó ningún inconveniente para la víctima, ubicándose en su gimnasio y morada sin entorpecer la investigación del hecho”.

Recomiendan tratamiento

En otro párrafo de la resolución, se citan conclusiones del perfil psicológico del acusado, como ser que comprende lo que es lícito y lo que no, al tiempo que no se observan factores determinantes para suponer conductas delictivas, aunque se reconoce “rigidez para canalizar adecuadamente sus impulsos”.

En consecuencia, se indica que sería necesario avanzar en un tratamiento psicológico para promover una mayor salud y estabilidad emocional del sujeto.

Por otra parte, fuentes del caso mencionaron que sería inminente la elevación de la causa a juicio y oral y público, ya que se considera agotada la instrucción.

Precisamente, entre las últimas medidas solicitadas el juez de Instrucción Dos, Horacio Alarcón, se hallan exámenes específicos a cargo de un perito del cuerpo médico forense.

Se trata de estudios de cinemática, una operación de cálculo de altura, peso y aceleración para determinar si la caída de la víctima fue simple o acelerada, es decir, generada por un tercero.

El caso
El hecho que se investiga se registró en la madrugada del 15 de diciembre del 2016, en la vereda del Club Cooperativa de Oberá, donde la pareja concurrió a una cena de fin de año.

Guayaré precisó que en los momentos previos discutieron por un ataque de celos del sujeto. Una vez afuera del salón, él la tomó de los cabellos y la tiró al piso con violencia, tanto que perdió el conocimiento por varios minutos.

El imputado no llamó una ambulancia y trasladó a la víctima hasta el hospital Samic en un auto particular.

Siempre según el relato de la víctima, al llegar al centro asistencia Batista habló con el médico de turno y le dijo que su pareja estaba borracha y se cayó. El profesional se habría quedado con esa versión, desestimando los dichos de la mujer, que estaba consciente y decía que fue golpeada.

“En todo momento les dije que me había golpeado. Pero el médico me decía que no me preocupe, que ya me iba a pasar. Ni siquiera me pusieron el cuello ortopédico. Después me cocieron la cabeza, y como yo estaba muy nerviosa, le llamaron a mi pareja para que me tranquilice, supuestamente. Ahí le volví a preguntar por qué me hiciste esto y se fue. Se escapó y me dejó sola. Ni siquiera avisó a mi familia”, aseguró el año pasado en una entrevista con El Territorio.

A consecuencia del golpe, Guayaré sufrió un severo traumatismo de cráneo y doble fractura cervical que requirió una intervención quirúrgica para implantar una prótesis. Desde entonces se halla cuadripléjica.

La joven es madre de un pequeño, permanece postrada y requiere asistencia total, al punto que ni siquiera puede activar el botón de pánico. Ayer, al ser notificada de la liberación del imputado se mostró angustiada y temerosa.

 
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