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Lorenzo Acuña (63), el sindicado líder de una de las bandas narco más importantes que operó en la provincia en los últimos años, falleció tras sufrir una descompensación dentro de la Unidad Penal 17 de Candelaria.

De acuerdo a lo consignado por fuentes consultadas por este medio, el trágico suceso se produjo el último viernes cerca del mediodía, mientras Acuña se encontraba en compañía de su hijo Jorge Ariel -también detenido- en el sector del patio ubicado entre los pabellones A y B del recinto carcelario dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF).

Las fuentes indicaron que Acuña disfrutaba de un tereré junto a su hijo, cuando en determinado momento adujo sentir “un tirón en la nuca” y a los pocos segundos sufrió una descompensación que lo dejó tendido en el suelo.

El hombre fue atendido por los médicos del complejo y se dispuso su inmediato traslado al hospital local, donde los galenos en turno intentaron reanimarlo pero desafortunadamente no tuvieron éxito.

Confirmado el deceso, en el caso también intervino la Policía provincial, con el objetivo de esclarecer las circunstancias y constatar que se trató de una muerte natural.

Según lo que se pudo saber, el médico policial que examinó el cadáver dictaminó como causa de muerte un paro cardiorespiratorio no cardíaco, aunque de igual forma se ordenó la concreción de un examen de autopsia.

Fuentes de máxima confianza fueron consultadas al respecto y confirmaron el trágico desenlace, añadiendo además que Acuña sufría “problemas cardíacos y diabetes”.

El hombre fue despedido el domingo por sus familiares, varios de los cuales también están implicados en la megabanda desarticulada mediante innumerables operativos desplegados entre fines de 2016 y mediados de 2017.

Acuña y la Banda del Norte
La denominada Banda del Norte se trata de una las organizaciones dedicadas al narcotráfico más importante que operaron  en Misiones en los últimos años.  La investigación contra el grupo fue realizada por el magistrado Miguel Ángel Guerrero, titular del Juzgado Federal de Eldorado, y toda la pesquisa culminó con un total de trece detenciones.

Para los investigadores, la banda se encargaba de recibir droga proveniente del Paraguay para luego enviarla a gran escala hacia Buenos Aires, Rosario y Brasil, pero la vendían al menudeo en varias localidades misioneras.

A mediados del año pasado, uno de los expedientes de la causa fue revisado por la Cámara Federal de Apelaciones de la provincia, cuyos magistrados confirmaron el procesamiento de la banda y dejó el camino libre para la futura elevación a juicio del caso.

Esa última resolución permitió develar los roles y los nombres que intervenían en la estructura criminal, atravesada por un jefe, sus dos hijos y un yerno, quien se mantiene prófugo.

La investigación, que contó con un año de tareas de vigilancia e inteligencia por parte de fuerzas federales y escuchas telefónicas, determinó que el presunto líder de la organización se trataba de Lorenzo Acuña.

Sin embargo, Acuña fue uno de los últimos en ser aprehendido. Los primeros detenidos fueron Ángel Aníbal González, José Guerrero Napoleone y Verónica Rivas, quienes en septiembre de 2016 viajaban en un vehículo que tenía ocultos 47 kilogramos de marihuana y fueron interceptados en Comandante Andresito por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

No fue un procedimiento fortuito ni de rutina, el Renault Sandero y sus ocupantes estaban marcados y se sabía que iban a movilizar droga. Su detención activó una serie de allanamientos en Wanda, donde apresaron a Germán Ojeda, a Acuña y a los hijos de éste: Jorge y Lourdes.

La última de las ocho detenciones ese día fue la de un suboficial de la Policía de Misiones, que residía en Piñalito Norte -donde allanaron-, trabajaba en Pozo Azul -donde no estaba- y fue hallado por sus pares en Bernardo de Irigoyen.

Los detenidos con la droga en el vehículo están imputados por transporte de estupefacientes agravado y Ojeda, los hermanos y el policía, por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada, mientras que a Lorenzo Acuña se lo acusaba por ser organizador de la actividad ilícita de almacenamiento de estupefacientes agravada.

En los procedimientos se encontraron pruebas de que la organización comercializaba cocaína y marihuana, ya que además de ambas sustancias encontraron balanzas de precisión, elementos de corte, envoltorios y armas. La intervención de diez aparatos telefónicos permitió establecer que llamaban a la mercancía por nombres inverosímiles como mujercita, novia, tirante, herramienta o pollo y pollo amarillo.

En su rol de líder y financista, Lorenzo Acuña establecía los contactos con un proveedor del Paraguay en base a la exigencia de sus compradores, además de coordinar la recepción de los cargamentos. Ojeda era quien recibía o a veces cruzaba la droga desde el vecino país, para luego entregársela al jefe.

Acuña hijo hacía diversos trabajos dentro de la logística y muchas veces era encargado de relevar a su padre. Principalmente, se encargaba de ayudar en el acondicionamiento de los vehículos para enviar la sustancia, pero también cortaba y distribuía la mercancía al por menor mediante un delivery en las localidades aledañas a su hogar.

El grupo anexo de la organización es investigada en un expediente aparte. Allí hay otros cinco involucrados, quienes fueron detenidos por la Policía Federal Argentina (PFA) entre fines de 2016 y 2017 en Bernardo de Irigoyen, Eldorado, Puerto Libertad y San Antonio. Estas personas, en distintas medidas, eran los encargados de vender la droga a compradores brasileños que abastecían a diferentes ciudades de ese país.

Todavía faltan detener a algunos actores, entre ellos el proveedor, pero buscan atrapar sobre todo a quien hacía las veces de acondicionador y siguió operando solo.

 

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