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Oberá: Astróloga trucha se fugó con un botín cercano al millón de pesos


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“Si usted nunca encontró nadie capacitado para solucionar sus problemas tales como: amor, salud, empleo, depresión, impotencia sexual, envidia, problemas personales, negocios que no van bien”, seducía el folleto que promocionaba los servicios de Helena Martínez, la estafadora que dejó su marca en Oberá.
Entre el lunes y el miércoles, se registraron tres denuncias contra la mujer que se presentaba como “astróloga y angeóloga”. La acusan de engañar a las personas con el cuento de que tiene poderes espirituales para “aumentar el capital y el bienestar”.
La treta que utilizaba suena inverosímil, pero resultó más que efectiva a su interés delictivo. Convencía a los ilusos de juntar todos sus ahorros en un bolso o maletín, tras lo cual oraban y hacían rituales para multiplicar los bienes.
Claro, a la luz de los acontecimientos, cobra relevancia un detalle para nada menor: mientras rezaban a los supuestos santos, los clientes debían dejar el dinero en un santuario lindero a la oficina de Martínez, donde algún cómplice cambiaba la plata por papeles y velas.
Un segundo paso, no menor a los intereses de la estafadora, indicaba que tras la sesión las personas no debían abrir sus bolsos durante varios días para que el ritual rindiera buenos frutos. De lo contrario, se disiparía el efecto de la consulta, argumentaba la sinvergüenza.
Si bien hasta el momento se contabilizaron tres denuncias policiales por un perjuicio que ronda los 650 mil pesos, los investigadores estimaron que la estafa global superaría un millón de pesos entre dinero en efectivo y joyas.
Al respecto, El Territorio contactó a un familiar de quien sería otra víctima de Martínez. Tras solicitar la reserva de su identidad, comentó que se trata de una mujer de 70 años que habría sido estafada en unos 80 mil pesos con la misma modalidad.
“Ella está con mucha vergüenza, sobre todo de los hijos, que le vivían diciendo que se cuide de los estafadores. Hasta el miércoles creía en la mujer, pero se enteró de los otros casos y la llamó por teléfono, pero no le atendió más. Así que abrió el bolso y sólo encontró papeles cortados”, precisó.

Folletos y mentiras
Los investigadores del caso no descartaron que puedan registrarse nuevas víctimas de esta estafadora serial, puesto que aún podría haber personas que asistieron a su consultorio y no revisaron los bolsos donde guardaban sus ahorros con la ilusión de incrementar dicho capital.
Atendía en un departamento que alquiló por dos meses en calle Ralf Haupt y 25 de Mayo de esta localidad.
Según averiguó este diario, Martínez aseguraba que el dinero se multiplicaría durante los días posteriores a las sesiones. Incluso, cuanto más plata hubiera, el efecto también sería mayor.
Llevados por la necesidad, la desesperación o la ambición, muchos cayeron en las garras de la inescrupulosa que el lunes desapareció de Oberá con un jugoso botín. Hasta el momento, la Policía no logró dar con ella.
Decía ser brasileña y hablaba con acento portugués, aunque no existe garantía alguna de su nacionalidad ni de su verdadera identidad.
La primera denuncia fue radicada el lunes por Gregorio K. (52). Allegados mencionaron que llegaron a la astróloga por un folleto que encontraron en el parabrisas de su coche en el autódromo local, a principios de julio, cuando presenciaron la carrera del Súper TC2000 en Oberá.
Los folletos incluían los números de dos celulares con característica de la Capital del Monte para obtener los turnos. Atendía de lunes a sábado, de 8 a 21.
Se presentaba con la mejor alternativa para solucionar todo tipo de inconvenientes.
Ofrecía consultas a través de las cartas del tarot, horóscopo y caracoles de Brasil, al tiempo que aseguraba que “todos los trabajos son cien por ciento garantizados y realizados en su presencia”.
Hacía gala de una reserva absoluta y se decía especialista en recuperación de parejas, como también ofrecía “atracciones para el amor. Hace y deshace todo tipo de trabajos”.
Gracias a su notable poder de convencimiento, lograba que los incautos clientes llevaran un bolso con dinero a las sesiones. Mientras la plata quedaba resguardada en el supuesto santuario, en otra habitación Martínez oraba con la pareja.
Si bien no debían abrir el bolso por un lapso para no “arruinar el trabajo”, el lunes, al volver a su casa, el sujeto notó que el mismo estaba más pesado. Lo abrió y tomó conciencia de que lo habían estafado.

Necesaria alerta
“Les hacía llevar un juego de sábanas con dos fundas iguales, donde guardaban el bolso al que supuestamente bendecía. Pero en la última sesión, cuando más plata llevaron, le cambiaron el bolso dentro de la funda mientras rezaban a los santos”, detallaron.
Por otra parte, confiaron que la pareja radicó la denuncia para tratar de recuperar el botín y, a la vez, alertar a la comunidad, al tiempo que la Policía se habría comprometido a preservar el caso.
De manera detallada, el denunciante aseguró que la mujer en cuestión les robó un total de 260 mil pesos, 6 mil dólares, 5 mil reales y aproximadamente unos 70 mil pesos más en joyas.
La pareja habría asistido a varias sesiones y cada vez la estafadora les pedía que consigan más plata para reforzar la oración y el poder de los Santos.
La primera denuncia alertó a otras dos víctimas que se enteraron por los medios de las andanzas de Martínez, tal el caso de Héctor Rubén E, (66), un jubilado perdió todos sus ahorros.
El sexagenario se presentó ante la Seccional Primera y contó que leyó en el diario sobre el caso de la cuestionada astróloga, la misma que consultó durante un mes. Por ello, decidió abrir el maletín donde había guardado todos sus ahorros: 50 mil pesos en efectivo. Lamentablemente, en el interior del maletín sólo encontró retazos de papales en blanco.
La tercera denuncia por defraudación fue radicada en la Seccional Segunda por Luis R. (75), también jubilado, aunque en este caso las víctimas fueron su esposa y su hija, María A. (70) y Salomé R. (45), respectivamente.
Según su declaración, las mujeres asistían a las sesiones de Martínez con un bolso que contenía cien mil pesos en efectivo y un valioso reloj colgante de oro, una preciada herencia familiar.
En su caso, comentó que el lunes asistieron a la consulta pactada y no dieron con la astróloga, que a esa altura ya había desalojado el departamento que alquiló durante dos meses. Tampoco contestaba los teléfonos con los que se comunicaba habitualmente.
En consecuencia, las mujeres decidieron abrir el bolso y se toparon con que el dinero y el reloj se habían esfumado. Sólo hallaron papeles blancos y velas, éstas últimas a manera de burla o para que sigan rezando por el milagro.

 

 

Fuente: elterritoriodigital

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