Cargando noticia...

TITULARES OBERÁ: Operativo de salud en el barrio Nuevo del Km 0 El Cine de verano hoy llega a 100 Hectáreas Avanza una solución definitiva para el escurrimiento del agua en Copisa CELO INFORMA: CORTE PROGRAMADO DE ENERGIA ELECTRICA PARA MAÑANA JUEVES Gran Prix Nocturno con fechas confirmadas Más de 200 obereños fueron beneficiados con el programa Ahora Gas Continúan las tareas de control y prevención del dengue en barrio Molina Un taller de fotografía gratuito invita a redescubrir el Jardín Botánico a través del lente de la cámara o celular Calle Río de la Plata tendrá cordón cuneta y drenajes para mejorar el escurrimiento del agua El peligro de incendios alcanza niveles extremos en toda la provincia River anunció la ampliación y techado del Monumental: superará los 100 mil espectadores Murió el trabajador que había sufrido graves quemaduras tras la explosión de una caldera en El Soberbio Más conectividad en ruta, más riesgos: qué dice la ley sobre el uso de antenas Starlink dentro de los vehículos Con el respaldo de los intendentes, «Kako» Sartori culmina su etapa al frente de la Codeim y asume Koth de Puerto Rico Continúan las colectas voluntarias de sangre en distintos puntos de la provincia Concepción de la Sierra se prepara para el ingreso escolar Hoy martes el Cine de verano llega al SUM de Villa Lorh Última semana en el Cine Teatro Oberá – Espacio Incaa Sábado a pleno para cerrar Enero: naturaleza nocturna en el Jardín Botánico y Peatonal Cultural en el centro de Oberá En Oberá se avanza con obras de cordón cuneta y desagües pluviales

Menú

Búsqueda

Gastronomía

La historia del Misionero que llego a Paris y vive de la venta de chipa.

Seguinos en Google Noticias Seguinos en Google Noticias En Gran Bretaña le cerraron las fronteras y quedó en situación de calle; hace dos meses pudo “cruzar” a Francia. “Mis principales clientes son paraguayos que se sorprenden”, contó el cineasta y escritor Maximiliano Barrientos. “Primero ofrecí en algunos grupos de Facebook, pero también fui a la […]

📅 22/10/20 | 🕒 Lectura: 4 min
La historia del Misionero que  llego a Paris y vive de la venta de chipa.
En Gran Bretaña le cerraron las fronteras y quedó en situación de calle; hace dos meses pudo “cruzar” a Francia. “Mis principales clientes son paraguayos que se sorprenden”, contó el cineasta y escritor Maximiliano Barrientos. “Primero ofrecí en algunos grupos de Facebook, pero también fui a la Torre Eiffel y allí me jugué”.

El cineasta y escritor Maximiliano Barrientos reside en París, a 40 minutos de la Torre Eiffel. Hace unas semanas comenzó su propio emprendimiento: venta de chipa en la ciudad del amor. “La idea surgió un día de lluvia: tenía solamente 15 euros para comer todo el mes, pero además, debido a la pandemia, por tercera vez me cancelaron unos trabajos de una película, estaba muy depresivo”, contó durante una entrevista con PRIMERA EDICIÓN.

Decidido a multiplicar el poco dinero que le quedaba en los bolsillos, “pensé toda la noche en alguna idea. No tengo plata para regresar a la Argentina, así que recordé a Misiones y que en invierno en Posadas se vende más chipa, o al menos en mi barrio, así que pensé en ser chipero en París”.

“Tenía miedo al principio, si la gente va a comprar o si va a funcionar”, confesó, pero si bien el emprendimiento recién arranca, ya conquistó el corazón de muchos clientes que le encargan el producto: “La gente se sorprende mucho al ver chipa en París, sobre todo los paraguayos que residen aquí. Pero más les impacta que yo sea argentino. Al principio me llaman pidiendo una docena o docena y media, y al llegar a la casa para entregar el pedido me dicen ‘pensamos que eras paraguayo’. Y me consultan si en Argentina se come el chipá”.

 

Proyectos pendientes

Oriundo de Posadas, a comienzos de año Maximiliano viajó a Europa para concretar unos proyectos audiovisuales. Sin embargo, la pandemia paralizó aquellos trabajos.

El COVID-19 lo encontró en Gran Bretaña, donde poco después de arribar al país, cerraron las fronteras. “Fue repentino, estaba realizando un cortometraje sobre la vida de Juan Manuel de Rosas para venderlo en Argentina”, recordó.

En medio de la desesperación pidió ayuda en la Embajada Argentina y “me dijeron que tenía que regresar al país con un vuelo que ellos podrían proveer, pero que debía esperar porque había prioridades para embarazadas, niños y ancianos”.

Además de esperar “tenía que pagar unas 800 libras esterlinas aproximadamente. Es mucho dinero”.

Mientras los días transcurrían con las fronteras cerradas y cada vez con menos dinero, el posadeño se vio obligado a vender su equipo de rodaje para pagar el alquiler, el depósito y la comida. “Fue lamentable, mi cámara la vendí por 800 libras y me quedaron 50 con las que sobreviví tres semanas y media”.

A fines de julio se encontraba en situación de calle: “No pude pagar más el cuarto donde vivía y me fui”.

Para sobrevivir, además, “vendo libros por Facebook y Amazon, hago audiolibros gratis para promocionar mi libro. También escribo guiones, hago cortometrajes y los cuelgo en Facebook y recibo algunas donaciones por el trabajo. En Inglaterra comía de la basura o de lo que la gente me daba al pasar”, recordó.

Finalmente, a mediados de agosto, logró cruzar a Francia, donde permanece alojado en casa de unos amigos. Mientras, avanza con sus trabajos audiovisuales.

 

Chipero en la Torre Eiffel

Con los proyectos cancelados y apenas 15 euros en los bolsillos, Maxi pensó en vender chipas. “A la mañana siguiente compré todo: almidón, queso, huevos, leche, manteca y empecé a cocinar. Para casi el mediodía ya tenía la chipa. Primero ofrecí en Facebook, en algunos grupos, pero también fui a la Torre Eiffel y allí me jugué”.

“Caminé entre vendedores ambulantes y puestos improvisados. En la primera hora no vendí nada, la chipa ya estaba fría”. Hasta que una familia paraguaya pasó y “me compró la docena y media que tenía”, relató con alegría.

Según el joven, repartir es el problema: “En ocasiones tengo que viajar más de una hora en tren para entregar media docena o con suerte una docena. Voy a todas partes y siento mucho orgullo de vender chipa, porque es un alimento tan nuestro. Tengo varios clientes, casi todos paraguayos y algunos franceses que vivieron en Buenos Aires”.

De acuerdo a Maximiliano “los productos son caros en verdad, la media docena de chipa rosca cuesta 5 euros y alcanza para comprar más productos. Si llego a vender cinco docenas, es una buena venta, ya que puedo pagar algunos gastos”.

fuente: PRIMERA EDICION