Adrián Torres –Santa María de Las Misiones
El inicio del ciclo lectivo universitario en la provincia de Misiones expuso nuevamente las dificultades que enfrentan las familias para costear el alojamiento de los estudiantes. Adrián Torres, representante de la Asociación de Inquilinos de la provincia, analizó el complejo panorama habitacional y remarcó que, a pesar de la disponibilidad de unidades, los costos de ingreso y las cláusulas de ajuste trimestral actúan como una barrera insalvable para muchos.
Torres puntualizó que la realidad económica se agravó en los últimos meses, impactando directamente en la capacidad de concreción de los contratos. “Hay mucha demanda, por supuesto, pero también hay mucha oferta porque la verdad es que no pueden concretar la operación por los altos costos o por las exigencias, o sobre todo por esa situación de ajuste trimestral. Los precios continúan en alza y lo peor de todo es que los ajustes dan mucha incertidumbre. Sabés que arrancás a alquilar un departamento en el mes de enero o febrero y ahí nomás ya tenés un trimestre enseguida, en abril, donde tenés que volver a ajustar. Eso es lo que asusta mucho porque, además, en muchos casos ni siquiera hay índices de ajustes”, explicó el referente.
El mercado y la teoría de la oferta y la demanda
Uno de los puntos más críticos señalados por el representante de los inquilinos fue la falta de correlación entre la cantidad de inmuebles vacíos y los valores solicitados por los propietarios. Para Torres, la desregulación actual no generó el alivio esperado en los bolsillos de los trabajadores.
“A mí me llama la atención algo: más allá de las exigencias y todas estas cosas, es que no cede el mercado. O sea, se supone que si el mercado se maneja por oferta y demanda deberían bajar los costos; sin embargo, no bajan. Esto es alarmante, esto habla de grupos económicos manejando el mercado, esto habla de presión extra. Es decir, si tenemos una cierta demanda que no está satisfecha, que está buscando, no es que no haya oferta, es que no pueden acceder a esos costos. Entonces digo: aún así, con un montón de monoambientes desocupados en toda la ciudad, los precios no varían. Entonces está claro que no es oferta y demanda; está claro que es un abuso de parte de la propiedad de bienes de renta en cuanto al precio y el aumento posterior”, sentenció.
El éxodo hacia localidades vecinas
Ante la imposibilidad de afrontar los gastos en las zonas céntricas o cercanas a las facultades en Posadas, muchos inquilinos optaron por buscar alternativas en municipios cercanos como Garupá y Candelaria, donde los valores suelen ser más accesibles. Esta tendencia se profundizó debido a la combinación de salarios estancados y una inflación que, según Torres, golpea con fuerza la estructura de costos de los hogares.
“La situación siempre fue complicada para los inquilinos, por eso nos habíamos organizado a lo largo de los años en asociaciones civiles para reflejar las problemáticas. Lo que sucedió durante las últimas décadas era inflación más ajuste, pero con salarios que alcanzaban la inflación con las paritarias. Era una carrera complicada pero el poder adquisitivo llegaba casi a compensar los aumentos. Ahora lo que sucede es que esa carrera se rompió: la inflación continúa y los sueldos están congelados tras la gran devaluación al inicio de la gestión. Es un combo explosivo que hoy complica los alquileres”, concluyó el entrevistado.
