El uso de antenas Starlink en vehículos comenzó a multiplicarse en rutas y ciudades argentinas, impulsado por la necesidad de conectividad permanente y por la creciente accesibilidad de esta tecnología satelital.
Sin embargo, la popularización de las antenas Starlink abrió el debate sobre su correcta instalación y el cumplimiento de las normas de tránsito.
Rubén Tamis, técnico en seguridad vial y ex agente de tránsito, explicó que el fenómeno no es casual. “La mayoría de los motor homes, sobre todo los que vienen de otros países, ya tienen este tipo de antenas”, señaló.
Según detalló, el costo inicial del equipo ronda los 300 a 350 mil pesos, mientras que el abono mensual oscila entre 60 y 88 mil pesos, dependiendo del plan contratado. “Antes era imposible comprar esta antena. Hoy, con estos costos, cualquier persona puede llegar a adquirirla”, remarcó Tamis, y agregó que del que trabaja en el campo o vive en zonas rurales”.
No obstante, el especialista advirtió que el problema no es el dispositivo en sí, sino la forma en que algunos conductores lo colocan dentro del vehículo. “¿Cómo voy a poner ese aparato en el parabrisas? La ley de tránsito siempre dijo que no se puede obstaculizar la visión con ningún elemento adherido”, sostuvo.
Tamis recordó que esta prohibición existe desde hace décadas. “Cuando yo era inspector parábamos a repartidores que tenían peluches, boletas o papeles colgados. A veces el 30% del parabrisas estaba tapado. Eso siempre estuvo mal y hoy pasa lo mismo con esta nueva tecnología”, explicó.
En ese sentido, aclaró que no es correcto afirmar que tener una antena Starlink en el parabrisas implique automáticamente una multa. “Eso no es tan así. Un buen agente de tránsito, si constata la infracción y el elemento puede removerse en el momento, le pide al conductor que lo saque y listo. Ahí termina el problema”, afirmó.
“La ley es cuadrada, pero la aplicación no puede ser cuadrada”, señaló el técnico, quien además capacita agentes de tránsito. Según explicó, recién en caso de reincidencia —si el conductor vuelve a colocar la antena en el mismo lugar tras haber sido advertido— podría corresponder la labranza de un acta.
Respecto a la ubicación correcta, Tamis fue claro: “Estas antenas están diseñadas para ir arriba del techo. No necesitan estar resguardadas. Incluso pueden ir en el baúl y van a seguir funcionando”. También desaconsejó colocarlas en la luneta trasera, aunque reconoció que sería “menos problemático” que el parabrisas. “Lo ideal es apoyarla detrás del asiento trasero, en la zona del baúl, sin pegarla al vidrio”, indicó.
Finalmente, el especialista llamó a no dejarse llevar por información distorsionada en redes sociales. “Se están usando títulos exagerados para llamar la atención. El problema no es la antena, el problema es la ubicación”, resumió.
Mientras la conectividad satelital se perfila como una herramienta cada vez más común en viajes y trabajos en ruta, Tamis subrayó que el sentido común sigue siendo la clave: “No puedo poner nada que obstruya la visibilidad del vehículo. Ese es el mensaje”.

