Miles de personas formaron este martes cadenas humanas ante centrales eléctricas y puentes en distintas ciudades de Irán, en protesta a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien prometió atacar esas infraestructuras si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz. “Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, indicó el mandatario republicano.
Tras una campaña en línea y mediante mensajes de texto para inscribirse en las cadenas humanas en todo el país, las autoridades iraníes afirmaron que más de 14 millones de personas se habían sumado a la iniciativa. En la ciudad de Teherán, cientos de iraníes se congregaron ante la mayor central eléctrica del país, Damavand, portando banderas de Irán y cuestionando el ultimátum de Trump.
También se formaron cadenas humanas en Kermanshah, frente a la planta eléctrica de Bisotun, donde varios manifestantes portaron fotos del fallecido líder supremo Alí Jamenei y de su sucesor, su hijo Mojtaba Jamenei, denunciando que atacar infraestructuras eléctricas constituye un crimen de guerra. Otros puntos donde se formaron cadenas humanas fueron la central termoeléctrica de la ciudad noroccidental de Tabriz y la planta eléctrica de Shahid Rajaei, en la norteña ciudad de Qazvin.
“Unidad y resistencia frente al enemigo”
Las movilizaciones se replicaron además en Dezful, al sudoeste de Irán, donde estudiantes formaron una cadena humana sobre el puente histórico de la ciudad, con más de 1.700 años de antigüedad. Estas acciones forman parte de una campaña gubernamental que llamó a los jóvenes del país a formar cadenas humanas para “escenificar un símbolo de unidad y resistencia frente al enemigo”, según dijo este martes el viceministro de Asuntos de la Juventud del Ministerio de Deporte, Alireza Rahimi.
“Los jóvenes de Irán, con cualquier ideología o preferencia, se unirán para decir al mundo que atacar infraestructuras públicas es un crimen de guerra”, señaló Rahimi, quien agregó: “Las centrales eléctricas, que son nuestros activos y capital nacional, independientemente de cualquier gusto o punto de vista político, le pertenecen al futuro de Irán y de la juventud iraní“.
Desde el lunes figuras de la cultura iraní, entre ellos el músico iraní Ali Gamsari y el cantante Benyamin Bahadori, comenzaron a instalarse en las inmediaciones de plantas eléctricas y puentes ante las amenazas de Trump de “desatar el infierno” si Teherán no reabre Ormuz antes de las 20 horas (de Washington) de este martes 7 de abril. Gamsari, un músico iraní conocido por ser crítico de la República Islámica, tocó su tar, un instrumento de cuerda tradicional iraní, frente a la central eléctrica de Damavand.
“Espero que el sonido de mi tar pueda tener un impacto en la paz“, dijo Gamsari en idioma persa. Nour News, un medio iraní cercano al Consejo Supremo de Seguridad Nacional, informó que aproximadamente 2 mil jóvenes de diversas ONG se congregaron en centrales eléctricas de todo el país. Al menos una importante central eléctrica en Teherán fue cerrada por motivos de seguridad a la hora prevista para el inicio de la manifestación.
Algunas organizaciones de derechos humanos acusan al gobierno iraní de reclutar niños de tan solo 12 años en la campaña denominada “Combatientes para la Defensa de la Patria de Irán”. Amnistía Internacional afirmó haber confirmado la existencia de fotos que muestran a niños portando armas como fusiles de asalto tipo AK y de pie junto a personal militar del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en puestos de control y durante las manifestaciones.
Mientras tanto, la palabra persa para “autosacrificio” (“janfada”) se convirtió en un tendencia en las redes sociales iraníes. “Más de 14 millones de orgullosos iraníes se registraron hasta ahora para sacrificar sus vidas para defender a Irán, escribió en X el presidente iraní Masoud Pezehskian. ‘‘Yo también sacrifiqué mi vida por Irán, lo estoy y seguiré haciéndolo”, agregó el mandatario del país persa, que tiene una población de alrededor de 90 millones de habitantes.
Una amenaza que se convierte en “pesadilla”
En su cuenta de X, la periodista iraní Elaheh Mohammadi destacó: “Para nosotros, la guerra no es solo una portada o un análisis político, es el derrumbe de la vida (…) Su guerra es nuestra pesadilla nocturna”. Por su parte Metanat, una estudiante de 27 años que contó haber perdido a una compañera de clase en un ataque, dijo a la agencia AFP que está “aterrorizada” y que “todo el mundo en este país debería estarlo también”.
“Algunos se burlan de Trump y de sus amenazas”, pero “esto es una guerra y no tiene nada de gracioso”, sostuvo. Morteza Hamidi, un jubilado de 62 años, le restó importancia al nuevo ultimátum. “Ha cambiado las fechas tantas veces que ya somos insensibles a sus amenazas”, afirmó. Si bien la guerra de más de cinco semanas terminó con una buena parte de la dirigencia iraní, los ataques contra plantas energéticas supondrían una escalada importante.
Irán cortó las comunicaciones directas con Estados Unidos en respuesta a la amenaza de Trump de que “toda una civilización morirá esta noche”, según funcionarios de Medio Oriente citados por el diario Wall Street Journal, aunque continúan las conversaciones indirectas a través de mediadores regionales para el alto el fuego en Pakistán, Egipto y Turquía. Desde el comienzo de la guerra, Irán mantiene bloqueado el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 por ciento del petróleo mundial, y solo permite el paso a barcos de países que considera aliados, lo que ha disparado el precio del petróleo.


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