Oberá no es solo la Capital de las Colectividades. Es también una ciudad donde la historia se mete en los rincones, donde cada templo guarda una historia de fe y de gente que vino de lejos a echar raíces. Y la Semana Santa de este año lo dejó en claro.
El Viernes Santo, el bus turístico recorrió tres lugares que dicen mucho de lo que es Oberá: la Parroquia Greco Católica Ucraniana Inmaculada Concepción de la Virgen María; la Parroquia Santísima Trinidad, de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú; y el Jardín Bíblico de la Fundación Guillermo Hayes, que junto a junto a esculturas del Vía crucis recrean los pasajes bíblicos de la vida, pasión y muerte de Jesucristo. En cada parada, la guía fue explicando las diferencias entre las liturgias y contando cómo la fe fue lo que sostuvo a los primeros inmigrantes que llegaron a la Colonia Yerbal Viejo.
El Sábado de Gloria el recorrido fue a pie. Saliendo desde la Casilla de Turismo, el grupo pasó por el exterior de la Iglesia de calle Santa Fe, el exterior del templo Buenas Nuevas y terminó en la Parroquia Luterana «Olaus Petri». El hilo conductor fue la convivencia entre distintas tradiciones religiosas que, lejos de ser una curiosidad, sigue viva en la Oberá de hoy.
Este ciclo de paseos guiados no fue una actividad aislada, sino el resultado de una gestión comprometida con la identidad. El trabajo de la Dirección de Turismo, Recreación y Cultura del Gobierno de la Ciudad de Oberá resultó fundamental para que estos recorridos fueran totalmente gratuitos y accesibles para todos.
La iniciativa no solo estuvo pensada para los turistas que eligieron la provincia para descansar, sino que buscó interpelar directamente a los obereños y obereñas. Fue una invitación a redescubrir los tesoros arquitectónicos y espirituales que ven a diario, pero que esconden los secretos del esfuerzo y la fe de quienes forjaron la ciudad. Así, Oberá reafirmó que su mayor patrimonio es, sin dudas, su historia compartida


Debe estar conectado para enviar un comentario.