La matanza de Bucha muestra la cara más cruda de la guerra. Tras la retirada de las tropas rusas de la ciudad, cercana a la capital, los ucranianos se han encontrado con cientos de cadáveres. Algunos en las calles, maniatados con tiros en la nuca y otros, en fosas comunes. Entre los muertos se encuentra el marido de Tetyana, que ha relatado a las cámaras el desgarrador relato de su tragedia.

El rostro de su esposo «estaba desfigurado y su cuerpo estaba frío. Le habían disparado en la cabeza, desfigurado y torturado«.
No sabía qué debía hacer con el cuerpo de su marido así que «fui a la cruz Roja y les pregunté qué debía hacer».
Finalmente, «lo enterraron a un metro de profundidad, para que los perros no se lo comieran», relata entre lágrimas.
Matanza en Bucha
La matanza de civiles en Bucha, una ciudad de 35.000 habitantes a pocos kilómetros de Kiev –donde este fin de semana se han encontrado cientos de cadáveres, algunos maniatados y en fosas comunes– ha hecho saltar todas las alarmas de la comunidad internacional, que ya busca consensuar nuevas sanciones contra Rusia, sin descartar el veto al gas y al petróleo ruso, tras la visión de la máxima crueldad rusa en la guerra de Ucrania.

La constatación de que se han podido producir crímenes de lesa humanidad ha conducido a Occidente a impulsar la demanda de nuevas sanciones a Rusia, así como una investigación por parte de la Corte Penal Internacional del reguero de más de 300 cadáveres descubierto en las calles de Bucha.

