La decisión del intendente de Oberá, Pablo Hassan, de desplazar a Gerardo Blanco de las funciones que desempeñaba en la Secretaría de Urbanismo e Infraestructura dejó un mensaje político claro hacia el interior de su gabinete: cuando se pierde la confianza, no hay margen para sostener responsabilidades de gestión.
Si bien desde el Ejecutivo no se emitió una explicación oficial sobre los motivos del cambio, distintas fuentes coinciden en que la decisión fue adoptada exclusivamente por el jefe comunal, quien resolvió apartar a uno de los funcionarios de mayor jerarquía del gabinete en un contexto políticamente sensible.
Durante las últimas semanas habían circulado en distintos ámbitos de la ciudad versiones vinculadas al funcionamiento del área de Urbanismo e Infraestructura. Más allá de que ninguna de esas situaciones derivó en denuncias judiciales ni en actuaciones institucionales públicas, el intendente optó por actuar políticamente antes que permanecer inmóvil frente al desgaste que comenzaba a afectar a una de las áreas más importantes del municipio.
En ese sentido, la medida fue interpretada como una señal de que Hassan decidió priorizar la confianza en sus equipos y el resguardo de la administración de los bienes públicos por encima de cualquier especulación política. Desplazar a un funcionario de ese nivel, en un escenario donde cada movimiento tiene consecuencias internas, demuestra una decisión que no suele ser habitual en la gestión pública.
Distintos referentes políticos consultados coincidieron en que no se trató de una decisión menor. Por el contrario, implicó asumir el costo político de modificar la conducción de una secretaría estratégica en un momento complejo para el oficialismo provincial. La determinación también fue leída como un mensaje hacia el resto del gabinete: la permanencia en un cargo depende de la confianza política del intendente y del correcto funcionamiento de cada área, más allá de la trayectoria o del peso específico de cada funcionario.
En momentos donde muchas administraciones optan por sostener funcionarios para evitar conflictos internos, Hassan eligió avanzar con una decisión que, busca fortalecer la transparencia, la responsabilidad en la gestión y el cuidado del patrimonio público. Más allá de las distintas interpretaciones que puedan hacerse sobre el episodio, lo concreto es que el único hecho político verificable fue la decisión del intendente de remover de sus funciones a un funcionario de primera línea, dejando en claro que la confianza constituye un requisito indispensable para integrar su equipo de gobierno.
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