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Sociedad

Daniela Gómez se transformó en la primera remisera solo para mujeres.


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Daniela, es una joven mamá de 4 hijos. Vendía tortas hasta que, en diciembre, empezó a trabajar de remisera, exclusivamente para transportar a mujeres.

Daniela Gómez tiene 25 años, madre de 4 niños y vive en Maipú, Mendoza. Trabajó en varias actividades antes de la cuarentena y, cuando llegó la pandemia, empezó a hacer tortas para tratar de sostener la economía familiar. Pero la venta bajó drásticamente después del Día de la Madre. Entonces, impulsada por sus amigas a quienes les hacía de remis, decidió comenzar a ofrecer ese servicio entre sus grupos de las redes. Su clientela se expande cada vez más, ya que ha encontrado una forma muy especial para ofrecer su servicio: remisera solo para mujeres.

«Llevaba a mis amigas, cuando me lo pedían. Ellas fueron las que me dijeron que había muchas mujeres que necesitaban un servicio así», dice Daniela, que reconoce que debe multiplicarse para cumplir con su rol de madre y el nuevo, de trabajadora del volante. «Antes llevaba a mis amigas o a amigas de ellas. No llevaba a nadie que no conociera», cuenta.

Recuerda que «yo hacía cosas dulces para vender. Había comenzado durante la cuarentena. Pero en octubre comenzó a bajar mucho la venta. Seguí intentando, pero cada vez era menos la actividad».

Sin embargo de esa actividad «me surgieron muchísimos contactos, casi todos de mujeres» y eso ya le dio una potencial cartera de clientes.

Entonces, cuando las ventas de repostería ya eran muy pocas, comenzó a publicar en sus estados el ofrecimiento de remisería para mujeres.

«Empecé en diciembre, antes de las Fiestas. Cuando comencé a publicar en mis estados, comenzaron a salir una gran cantidad de viajes. Incluso tuve que aclarar que el servicio era exclusivo para mujeres», remarca.

Daniela tiene 4 hijos, de 6, 4 y 2 años y el más pequeño de 7 meses. «Vivo con mi pareja, que también trabaja, y por lo general, cuando tenemos que trabajar los dos, los niños los cuidan mi mamá, mi tía y, a los dos más grandes, el padre».

Tiene un Fiat Punto, al que le colocó GNC, y dice que el nuevo trabajo le ayuda bastante a sostener la economía familiar.

Sostiene que se siente remisera pero que, más que nada, «termino sintiéndome una especie de amiga de las mujeres que llevo. Les ofrezco que se sienten adelante, para ir hablando. Charlamos de todo, de cosas cotidianas, de intereses en común, y queda una buena relación. Todos los viajes que he hecho han sido una buena experiencia».

Cuenta que trabaja especialmente de noche y durante la madrugada. «Para mi es más cómodo», debido a que los niños duermen y pueden estar con su pareja, pero que «hay días que trabajo casi toda la jornada».

Daniela ofrece su servicio en un amplio radio del Gran Mendoza. «A pesar que soy de Maipú, acá me salen pocos viajes. La mayoría es de Godoy Cruz», pero también ha hecho viajes en Luján, Guaymallén y Las Heras.

Cuenta que son pocos los viajes que rechaza, especialmente porque las distancias y las zonas a unir son muy lejanas.

A quienes le piden su servicio «les solicito que me manden la ubicación de GPS y el lugar donde buscarlas y a hasta donde desean ir«, para tener bien en claro por dónde será el viaje.

Daniela ya conoce bien las avenidas y calles. No ha tenido problemas en ubicarse y en elegir los caminos más seguros y más directos y se siente tranquila al volante.

Está entusiasmada. Esta nueva vida le da tranquilidad y se siente segura con su clientela. Esto recién empieza.

fuente:DIARIOUNO

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