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Misiones

El Grupo Z busca quedarse con el negocio de colectivos en Oberá

23/03/22

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Después de recibir miles de millones en subsidios en Posadas y comprar empresas en Buenos Aires y Chile, ahora quiere manejar el transporte público en la segunda ciudad más grande de Misiones.

Dos empresas pertenecientes al Grupo Z compraron pliegos y pretenden participar en la licitación convocada por la Municipalidad de Oberá, para quedarse con el servicio de transporte urbano público de pasajeros. Oberá es la segunda ciudad más grande de Misiones, después de Posadas y en los últimos años ha tenido el servicio de Capital del Monte. Este año vence su contrato y el intendente Pablo Hassán quiere introducir otras.

Además de las dos pertenecientes al Grupo Z, otras cuatro empresas compraron pliegos: Capital del Monte (que buscará renovar), Nexo Cono Sur, JAH SRL y Kenia SA (de Eldorado). La última estaría vinculada al Grupo Horianski que también se dedica al transporte en la provincia.

Ninguna de las otras empresas estaría en condiciones de competir con las del Grupo Z, que viene siendo beneficiada con miles de millones de pesos en subsidios, creciendo en varias provincias y países, y trabajando cómodamente hace mucho en la capital misionera donde se encuentra el mayor flujo de pasajeros. Claramente hay una competencia desigual entre las interesadas.

El proceso continuará el próximo viernes 25/3 con una ronda de consultas con las distintas firmas, que luego deberán decidir si presentan una oferta con detalles del servicio y costos. Recién ahí las empresas expresan su voluntad de competir. La apertura de sobres se realizará el 24 de mayo a las 12 horas, luego la evaluación y posterior adjudicación del servicio.

Ampliar el monopolio

El Grupo Z, mediante tres empresas, domina el 85% del transporte en Posadas desde hace varias décadas, pese a las reiteradas y permanentes críticas de los usuarios por deficiencias del servicio.

En los últimos años ha crecido de tal manera, económicamente, que parte de sus integrantes han comprado una flota de colectivos para prestar servicios en Buenos Aires y Capital Federal; y también ha realizado una inversión millonaria en Santiago de Chile para quedarse con una importante tajada del negocio del transporte en esa capital.

Su desarrollo demuestra que ha tenido una rentabilidad muy importante pero, a pesar de ello, sigue teniendo graves y repetidas falencias en el servicio debido a la falta de inversión y empatía con los usuarios de los colectivos.

A la prestación deficiente se suma un tema muy discutido en el aspecto económico del Grupo: la transparencia. A pesar de ser un servicio público, que debería tener los números abiertos a cualquier ciudadano, sus finanzas son un secreto escondido bajo siete llaves.

El aspecto más turbio está relacionado a la cantidad de boletos que vende, la millonaria catarata de subsidios que recibe y la ecuación polinómica que se aplica para determinar el monto del boleto que le cobra diariamente a los pasajeros.

Es que las empresas del Grupo se han negado sistemáticamente durante los últimos ocho años a implementar la tarjeta SUBE nacional, que tiene un sistema de control transparente y les otorga numerosos beneficios a los usuarios.

Si utilizara este sistema, el Gobierno nacional tendría una medición exacta de los kilómetros recorridos por cada unidad, los boletos vendidos y haría un cálculo más exacto de cuánto debería costar el boleto y cuánto dinero alcanzaría a la empresa para brindar el servicio sin castigar a los usuarios con el precio del boleto. Pero eso no ocurre.

En cambio, el Grupo tiene su propia “SUBE misionera” con la cual se controla los números y presenta informes a la provincia mediante declaraciones juradas escritas. Es decir que la Provincia ni la Nación controlan que efectivamente los números sean los que declara.

Hubo numerosos intentos de sectores políticos y usuarios que, dudando de los números declarados, pidieron que se abran los balances y se corra el velo de lo que significa un mega negocio millonario a costa de los sectores más populares de la población misionera. No hubo caso.

 

Las quejas y falencias permanentes sobre el servicio

• Falta de refugios en las paradas: los usuarios deben esperar en la lluvia o el sol en muchos barrios.
 Falta de frecuencia: los feriados, fines de semana y horarios pico la gente viaja amontonada como ganado y muchos pierden los colectivos debido a que cruzan cargados al tope y no pueden subir más pasajeros. Eso causa demoras, incomodidades y problemas.
• Ampliación de recorridos: los barrios más alejados y los nuevos parecen permanentemente la indiferencia al pedido de sumar nuevas líneas. Nemesio Parma, Itaembé Guazú, la zona Sur del Autódromo y los municipios de Garupá y Candelaria tienen permanentes problemas de este tipo que no son escuchados por la empresa.
 El precio de la SUBE: este año el Grupo está cobrando mil pesos, cuando la tarjeta nacional tiene un costo de entre 90 y 200 pesos como máximo.
 Descuentos: la SUBE nacional otorga descuentos cuando se utiliza con mayor frecuencia, buscando que el pasajero que viaja seguido sienta un alivio en su bolsillo.
• Pérdida de subsidios: Nación otorga subsidios a provincias por dos vías: una para equilibrar costos y otra para beneficiar a los usuarios, pero Misiones recibe solo el primer concepto y pierde millones del segundo, que solo llega a las ciudades con SUBE nacional.

 

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