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Policiales

“Iba a matar a nuestro bebé de seis meses también, mi hija le sacó el cuchillo”


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Un joven de 24 años es buscado intensamente por atacar a puñaladas a su concubina, que casi murió desangrada, y la hija de ésta, que tiene 4 años. Las víctimas están internadas

Nadie en el barrio La Colina, de Garupá, entiende tan cruento hecho. Un hombre identificado como Néstor “Ñeri” Rodríguez (24) está siendo buscado desde los primeros minutos de la víspera, acusado de intentar matar a puñaladas a su concubina y herir con la misma arma a la hija de ésta, que tiene 4 años.

Las víctimas, identificadas como Fátima Páez (20) y Triana (4), se encontraban ayer internadas en el Madariaga y el Barreyro, respectivamente. La madre en sala común con tres heridas, una que dañó el pulmón y necesitó un drenaje; la pequeña, en tanto, en terapia intensiva luego de una operación que duró tres horas. La familia dice que la herida le dañó la clavícula y se la tuvieron que unir nuevamente.

El intento de femicidio dejó un reguero de sangre en la humilde casa de madera de unos pocos metros cuadrados que compartían. Tanta sangre que la joven pensó que se moría allí mismo y les pidió a su familiares que cuiden al hijo de seis meses que tiene con su agresor. Creen que el bebé también estaba en la ‘línea de fuego’ de Rodríguez.

El lugar de los hechos es un barrio de terrenos en loteo, con pocas casas, de calles de tierra sin nombre que llegan allí a su fin, a unos dos kilómetros de la ruta provincial 105. La pareja vivía allí desde hace más o menos un año, luego de que la hermana de Fátima le cediera el espacio. Vecinos y familiares ayudaron a levantar el estructura, que tiene una letrina y piso de tierra. Los materiales los recibieron de Cáritas, según detalló un hombre que vive al lado.

El vecino expresó que cerca de las 17 Rodríguez le pidió hielo para acompañar el vino que estaba tomando. Agonizante, Fátima también aportó que su concubino estaba drogado, algo que confirman los testimonios. La conmoción en el barrio es generalizada, no se entiende tanta saña contra dos personas indefensas como lo son una madre lactante que tenía a su hijo en brazos y una niña.

“Le iba matar al bebé también”

El Territorio estuvo ayer en Garupá  y pudo hablar con Francisco Franco (41), el padre de la joven, quien vive a unos 100 metros del lugar y fue uno de los primeros en llegar a la escena. Francisco señaló que la pareja nunca había peleado y que pese a que buscó a Rodríguez por el lugar, no pudo encontrarlo. Prefiere que lo haga la Policía, porque teme por su reacción al verlo.

Detalló que el martes, poco antes de la medianoche, la hermana de Fátima lo vino a buscar desesperada. “Me dijo que mi hija estaba toda sangrada, ahí fui corriendo. Vino la Policía y no le quería llevar, estaba por morir mi hija y no le quería llevar. Nosotros le insistimos porque si no iba a morir ahí”, se quejó.

Continuó diciendo que Fátima tenía “tres heridas y tiraba sangre a dos manos. Tiraba, tiraba. Le tuvimos que tapar para que no pierda más sangre, casi murió desangrada. Me dijo que le cuide al bebé. Le iba a matar al bebé también, al de seis meses. Cuando – Rodríguez- le iba a pegar en la cabeza ella le pegó con algo y le sacó el cuchillo”.

Según reportó la Policía de Misiones, la joven expresó que el ataque ocurrió después de una discusión. Francisco, por su parte, aportó que la primera estocada fue a traición, por la espalda. “Dice que mi hija estaba durmiendo,  estaba dando de tomar teta y él le hincó por atrás. Sin nada”, expresó. Luego vinieron los otros dos puntazos.

“Cuando mi nieta gritó -siguió el entrevistado- le apuñaló. Le iba a seguir hincando, pero mi hija, no sé cómo hizo, le sacó, le largó afuera y le gritó a mi otra hija”. Ese fue el momento que el agresor eligió para escaparse.

En el lugar de los hechos trabajó el personal de Criminalística, que tomó las pruebas de rigor. Las manchas de sangre aún se dejaban ver por debajo de la puerta ayer a la tarde. Adentro se secuestró un cuchillo de 27 centímetros de largo y un aire comprimido.

En horas de la mañana de la víspera estuvieron las autoridades del Juzgado de Instrucción Seis de Posadas, comandadas por el juez Ricardo Balor, haciendo una inspección ocular. Varias comisiones policiales estaban abocadas a la búsqueda de Ñeri, como le dicen al agresor, quien se dedica a tarefear y sabe cómo moverse en la vegetación y sin lo que a cualquiera le podría parecer elemental.

Francisco pide “que lo atrapen y que pague por lo que hizo”.

fuente:elterritorio

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