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Dos rugbiers golpearon brutalmente a un joven en un country de Córdoba


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Una vez más el rugby quedó en el centro de la escena por sucesos que poco tienen que ver con lo que pasa dentro de una cancha. A casi un año del ataque que terminó con la muerte de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, un joven denunció que dos rugbiers le dieron una brutal golpiza en un country de Córdoba.

El episodio ocurrió en la madrugada del domingo -cerca de las 3.30- en un domicilio del barrio Lomas de La Carolina, cuando Lautaro Insúa (de 18 años), celebraba el egreso del secundario del colegio Mark Twain junto con familiares y amigos. Por las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus, y como medida de prevención, la idea era controlar la cantidad de invitados. Según trascendió, había cerca de 30 personas.

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Lautaro contó a Todo Noticias que en medio de la fiestas los cuatro jóvenes -de 17 y 18 años- irrumpieron en el domicilio sin invitación previa con la intención de participar de la fiesta. Sin embargo, cuando se les pidió que se retiraran, dijo que dos de ellos reaccionaron violentamente. «Son Mateo Soler y Tadeo Torasso», del Tala Rugby Club de Córdoba, detalló.

«Se les intentó decir que se fueran porque no estaban invitados y ahí empujaron al dueño de la casa y lo tiraron al piso. Yo me acerqué, les dije que se vayan y uno de los chicos se dio vuelta y me golpeó en el tabique y me fracturó la nariz. Me voy contra un alambrado y ese mismo chico me sigue golpeando la cara, me rompe los dos orbitales. Y el segundo agresor me empieza a pegar patadas en el piso«, relató a los medios locales, con la cara desfigurada producto de los golpes.

El joven agregó que luego los jóvenes se retiraron y «se fueron a otra fiesta». Según contó su mamá, en la mañana del domingo -horas después del ataque- fueron vistos comiendo choripanes en la avenida Rafael Núñez.

Insúa recalcó que nunca los había visto en su vida, pese a haber jugado al rugby hace dos años en el Club Universitario. Y aclaró: «Nunca los conocí a los agresores. Una familia que no tenía nada que ver con la fiesta los autorizó a ingresar al barrio». Según su abogado, habrían ingresado a bordo de un Mini Cooper.

La familia de uno de los acusados dio una versión diferente de los hechos. El ex jugador de Los Pumas, Facundo Soler, que es padre de Mateo, uno de los presuntos agresores, dijo que su hijo fue a la casa de Insúa y que, cuando le dijeron que no podía ingresar por ser una fiesta privada, pidió pasar a buscar a otros tres amigos que habían ingresado antes.

«Cuando ingresa, este chico Insúa, que estaba obviamente bajo los efectos del alcohol, lo empieza a empujar. Insúa le pega una trompada, lo tira al suelo -como que lo taclea- lo tira contra el alambrado. Y mi hijo, en esa situación, se levanta y pega dos trompadas o tres», detalló.

«Es mentira que los otros chicos participaron. Fue solamente mi hijo, que se defendió ante la agresión», agregó.

Insúa debió ser hospitalizado por las heridas, en tanto que la causa fue caratulada como violación de domicilio y lesiones graves. Hasta el momento, no hay detenidos.

Sebastián Barros, vicepresidente del Club Tala, dijo a Cadena 3 que los jóvenes acusados por el ataque fueron identificados y apartados del club, aunque aclaró: «Hemos abierto un proceso administrativo con la comisión de disciplina del club. Parece ser que ha sido un chico contra otro, no un acto de patoterismo ni de rivalidad de clubes».

Además, la institución publicó un comunicado en el que «repudia y condena enérgicamente» este hecho.

Denunciarán a los cuatro

El abogado Carlos Nayi, que representa a la familia Insúa, dijo en diálogo con la agencia Télam que está solicitando la «inmediata detención» de los cuatro rugbiers que «aprovechándose de la superioridad numérica y física pretendieron invadir una vivienda privada con fines furtivos» y sostuvo que, con ese objetivo, «golpearon brutalmente» a Lautaro Insúa.

Si bien el mismo Lautaro dijo que sólo dos lo atacaron, Nayi consideró que los cuatro deben responder por el hecho.

«Dos golpearon y dos apoyaron la golpiza de manera pasiva, pero corresponde también que respondan penalmente», consideró y afirmó que a su defendido «le quebraron el tabique y le ocasionaron graves lesiones nasales».

El padre de Mateo Soler negó que haya sido un ataque con superioridad física y numérica. Dijo que sólo su hijo golpeó a Insúa, aclaró que lo hizo como un acto de defensa tras ser agredido, y agregó que su hijo pesa 80 kilos y el denunciante, 110; por lo que en su visión descartaba que hubiese una superioridad física.

El fiscal de Instrucción, Horacio Vázquez, está cargo de la causa y manifestó a Cadena 3 que el hecho es materia de investigación, debido que «hay versiones encontradas», por lo que aseguró que se va a expedir una vez que reúna todos los elementos probatorios.

El recuerdo de Báez Sosa

«Lautaro está vivo porque Dios es grande y porque sus amigos lo ayudaron a salir. Si estuviera solo, hubiera sido como el chiquito de Gesell. Esto es terrible, no hay límites», dijo la mamá en diálogo con El Doce.

Hacía referencia al crimen de Fernando Báez Sosa, quien también con 18 años fue atacado por un grupo de rugbiers en la madrugada del 18 de enero pasado frente al boliche «Le Brique», en pleno centro de Villa Gesell.

Báez Sosa recibió golpes y patadas en la cabeza que le provocaron la muerte antes de que pudiera ser atendido por médicos, mientras que sus agresores huyeron de la escena. Sin embargo, el ataque quedó registrado en distintas cámaras de seguridad y en teléfonos celulares de otras personas que se hallaban en la zona, por lo que los sospechosos fueron identificados y detenidos horas más tarde en la casa que alquilaban, a pocas cuadras del boliche.

 

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