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La Region

“Hay tantos robos de yerba que los colonos hacen guardia en las chacras”


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El dirigente reconoció la preocupación del sector por los continuos robos. Cuestionó el accionar de la Policía y la “puerta giratoria”. Solicitan la intervención del Inym.

Cristian Klingbeil, secretario de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam), subrayó la preocupación del sector ante los continuos robos de yerba mate en chacras de diferentes puntos de la zona Centro, al extremo que los colonos se organizan en grupos para custodiar las plantaciones.

“Hay tantos robos de yerba que los colonos hacen guardia en las chacras. Mayormente roban y transportan de noche, por lo que nos estamos organizando para hacer guardia de noche en los yerbales. La verdad que es un riesgo, pero no nos queda otra porque las autoridades no nos dan las respuestas que esperamos”, subrayó el dirigente agrario.

En diálogo con El Territorio, citó hechos en Guaraní y Campo Ramón, estos últimos en perjuicio de su propia familia.

“En dos semanas nos robaron yerba tres veces. La última vez fue el (pasado) jueves y pudimos recuperar cinco raídos, alrededor de 400 kilos, pero la yerba no sirve más porque estuvo más de un día cortada y se quemó. Se ve que les falló el transporte y dejaron, o se enteraron que estamos vigilando y no se animaron a cargar”, especuló.

Además del daño por el robo en sí mismo, Klingbeil remarcó el perjuicio que implica para la planta, puesto que para cosechar más rápido, muchas veces los ladrones utilizan machetes y ocasionan un daño irreversible.

“En privado la Policía te dice que no patrullan las colonias porque tienen que controlar más en los pueblos por el tema de las restricciones por la pandemia. Entonces sentimos que estamos en una zona liberada. No hay una a favor del productor y esto genera mucha bronca”, reconoció.

Cuestionó a la Policía

Según Klingbeil, además de los robos en Campo Ramón, entre el 31 de diciembre y el 1 de enero se registraron dos hechos en jurisdicción de Guaraní.

En tanto, criticó la llamada puerta giratoria judicial, ya que “los delincuentes entran y salen del calabozo en un par de horas”.

También mencionó que la mayoría de los robos de yerba son ejecutados por personas que conocen del rubro, para lo que utilizó un ejemplo concreto: “Por cómo atan el raído se nota que saben, porque no cualquiera ata bien un raído grande como los que encontramos en Campo Ramón”.

Al respecto, criticó el accionar del personal de la comisaría local, ya que los propios colonos aportaron datos que habrían sido subestimados por los efectivos de dicha dependencia.

“Pasamos unos datos interesante que conseguimos y lo primero que nos dijeron en la comisaría de Campo Ramón fue que fulano no puede ser y que mengano tampoco, como que estaban más preocupados en defender a los sospechosos que en investigar. Es muy llamativo el accionar de la Policía. Otra cosa es que dicen que no hay denuncias, siendo que sabemos que hay muchas, aunque no sabemos si mandan o no al Juzgado”, cuestionó el secretario de Apam.

En este contexto de indefensión, comentó que se entrevistó con funcionarios del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) para solicitar que se prohíba la circulación nocturna de yerba, lo que podría constituir una medida de prevención del delito.

“El 99 por ciento de la yerba robada circula de noche, entonces creemos que es una opción para cuidar al productor y evitar que pase algo peor”, opinó.

Panorama complejo
La opinión de Klingbeil coincide con los dichos del reconocido dirigente agrario Carlos Zuberbuhler, quien meses atrás calificó como “grave, triste y lamentable” la situación que padecen los productores del departamento Oberá, sobre todo en los municipios de Campo Viera, Campo Ramón, Los Helechos, Guaraní y Florentino Ameghino, donde reside.

Por ello, subrayó que “antes de empezar a matar chorros queremos respuestas de las autoridades”.

Incluso, opinó que la inseguridad favorece la concentración de tierras a favor de las grandes empresas del sector, puesto que los colonos se ven desbordados por las carencias y dificultades.

“No hay caminos, no hay servicios y cada vez más gente se va de las chacras y terminan malvendiendo las propiedades”, lamentó.

Y agregó: “Algo hay que hacer porque nuestras leyes amparan al delincuente. Salís con la moto y no tenés el seguro al día, te cobran una multa más cara que la moto. En cambio, el chorro no paga impuesto, le ponen un defensor oficial y el tipo sale en menos de 48 horas”.

Zuberbuhler instó a los colonos a estar atentos a cualquier movimiento extraño en las colonias, ya que los robos se prolongan por toda la zona productora.

En tanto, subrayó que “ahora parece que sólo vale el argumento de los chorros; pero si al colono le dejan sin la yerba, sin la vaca y sin el chancho, si tu familia muere de hambre, igual no es pobre y se puede arreglar solo. Eso es muy injusto”.

“Parece que nuestras familias no valen nada. Pasás el año entero sacrificándote para armar un cuadro de yerba, macheteando, poniendo fertilizante y te vienen a robar y destruir todo”, agregó indignado.

Puerta giratoria

Además del perjuicio económico, el robo de yerba mate genera un importante daño en las plantas porque los malvivientes cortan las ramas sin utilizar las herramientas adecuadas.

En general, este tipo de ilícito se realiza en horario nocturno y son concretados por cuadrillas integradas por personas con conocimiento en el rubro.

Por ello, Klingbeil también cuestionó a la denominada “puerta giratoria” de la Justicia, ya que en muchos casos los autores de estos hechos son reincidentes.

“Si el delincuente robó por 100 mil pesos, no le cobres una fianza de 10 mil; cobrale 200 mil, si no, es un negoción para el que roba”, opinó.

Y graficó: “Roban 30 mil kilos de yerba que venden por casi 900 mil pesos, pero si los detienen les cobran una fianza de 150 mil pesos y salen. Esto tiene que cambiar o no habrá mejoras”, remarcó.

fuente:elterritorio

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