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Misiones

La lluvia trajo un poco de alivio y no quedan focos de incendios activos, pero piden no bajar la guardia.


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Las lluvias registradas durante el fin de semana significaron un alivio enorme para el departamento de San Pedro, donde la Emergencia Hídrica estaba causando enormes pérdidas, por un lado por la falta de agua y por otra parte, a consecuencia de la sequía, los incendios no dieron tregua afectando cultivos anuales y perennes en varias chacras. En tanto desde la comuna e IMAS, solicitan el cuidado del agua y evitar las quemas al aire libre.

La situación, principalmente en la zona rural, tanto de San Pedro como Pozo Azul, si bien con las precipitaciones los colonos se muestran esperanzados en que las fuentes de agua se recuperen, sigue siendo un tema que genera preocupación ya que se estima la sequía se extienda para los próximos meses. Solo en los últimos 20 días en Tobuna y colonias aledañas de San Pedro, se construyeron más de cien bebederos para animales, mientras que en Pozo Azul, fueron más de ciento cincuenta y son ochenta las familias que están siendo abastecidas con agua por parte de la municipalidad. En ese municipio aseguran que la lluvia no alcanzó como para mejorar la situación.

En San Pedro, de continuar registrándose precipitaciones, el suministro de agua potable en la zona urbana a los más de dos mil usuarios, estaría garantizado ya que se habilitan dos nuevas perforaciones que vendrían a descomprimir la alimentación que se realiza desde la planta potabilizadora, mejorando considerablemente el servicio, en tanto, se apela a la población mantener el uso razonable del vital líquido, mientras se avanza con las gestiones para la construcción de una nueva planta de agua potable cuya obra se encuentra en etapa de licitación.

En cuanto a los focos de incendio, el último en extinguirse fue el que estaba activo desde el 24 de noviembre en el Parque Piñalito y chacras colindantes, donde pese al enorme esfuerzo realizado por Guardaparques, Bomberos de la Policía de la división de Bernardo de Irigoyen  y vecinos, se quemaron cincuenta hectáreas protegidas y aproximadamente cien hectáreas de tierras lindantes.

En este caso, el arduo trabajo con la realización de cortafuegos, se realizó incluso hasta el domingo último, cuando finalmente llegó la lluvia. En el lugar se  registró entre 30 y 40 milímetros de lluvia, logrando apagar cualquier tronco de madera que pudiese reactivar el incendio. En este sentido, continúa vigente la ordenanza municipal que prohíbe todo tipo de quema al aire libre.

fuente:elterritorio

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