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Oberá: El relato de las víctimas después del violento asalto,»se equivocaron de casa»


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El crudo testimonio del jubilado, quien sufrió una brutal golpiza a manos de dos delincuentes, lo que se tradujo en hematomas y excoriaciones en prácticamente todo su cuerpo, tuvo enorme repercusión a nivel local, provincial y nacional, justo la misma semana en que otros dos adultos mayores de la provincia de Buenos Aires fueron noticia por ultimar a ladrones.

“Yo soy muy precavido, pero a esa hora estábamos tomando mate con mi señora y la verdad me relajé. Me tomó por sorpresa”, reconoció Raúl Mousquere (69), víctima junto a su esposa Marta Chalanczuk (63) de un violento asalto perpetrado el último martes en su domicilio en el centro de Oberá.

Además, por la logística y violencia desatada, el atraco al matrimonio Mousquere remitió al robo a los propietarios del local de Pago Fácil, registrado en marzo pasado, cuyos autores escaparon con un botín superior a los dos millones de pesos en efectivo.

Entre las coincidencias en ambos hechos se destaca que los malhechores actuaron a plena luz del día en zonas residenciales, con mucha circulación vehicular y de transeúntes.

Es más, el Pago Fácil de Córdoba y Wilde está ubicado a dos cuadras de la Seccional Segunda; la misma distancia que existe desde la casa de Mousquere hasta la Seccional Primera.

También, según los investigadores, en ambos hechos habrían actuado personas foráneas, pero con intervención de un informante o entregador local.

Pero en el último hecho los malhechores se toparon con la férrea resistencia de los dueños de casa, por lo que tuvieron que escapar con las manos vacías, salvo por los celulares de las víctimas.

¿Se equivocaron de casa?
 

Entre otras similitudes, el robo al Pago Fácil y el asalto a Mousquere fueron protagonizados por dos sujetos que se movilizaban en un coche, portaban armas de fuego y actuaron con extrema violencia.

En cambio, lo que contrasta en uno y otro caso es el botín, ya que en el primer hecho los ladrones se hicieron de una mochila que contenía 2.085.000 pesos en efectivo; mientras que en el segundo se vieron obligados a escapar sin plata.

Si bien Mousquere reconoció que en su casa existe una caja fuerte, ésta fue adquirida hace más de 50 años por su padre y actualmente contiene sólo fotos y papeles.

“Me pedían plata; pero no preguntaban si teníamos plata, sino que decían: ‘usted tiene plata. Dónde está la plata’, afirmando que había plata en la casa. Yo le contestaba que soy un jubilado, que estaban equivocados, pero insistían y me pegaban. ‘Dame la plata o te hago dormir’, me decía el tipo más grandote”, detalló en diálogo con este matutino.

Y agregó: “Si alguien les pasó el dato de que había plata en la caja fuerte, se equivocó”.

Al respecto, si bien por el momento los investigadores no descartan ninguna hipótesis, como ser un informante local que el pasó el dato de la existencia de la caja fuerte en el domicilio, también consideran que los delincuentes podrían haberse equivocado de casa.

En ese sentido, fuentes del caso expresaron que podría tratarse de una banda mixta, con mano de obra foránea y una pata local que ofició de entregador y señaló a las víctimas.

“Por ahí, al no ser de Oberá les marcaron una propiedad de ciertas características y se equivocaron. No se puede descartar eso”, indicaron.

Además, mencionaron que avanzan las pesquisas sobre la presunta pata local. Se trataría de un sujeto con antecedentes penales que reside en el mismo barrio.

Sin detenidos
 

Sobre la investigación del atraco al matrimonio Mousquere, el jueves la Policía secuestró un vehículo y elementos que podrían tener relación con el hecho, al tiempo que lograron identificar a un sospechoso que se halla en condición de prófugo.

Desde un primer momento los investigadores se apoyaron en las grabaciones de las cámaras de seguridad ubicadas sobre calle Gobernador Barreyro, ya que los ladrones escaparon a pie por esa arteria y a media cuadra abordaron un Chevrolet Classic gris.

También fueron importantes los datos aportados por al menos dos testigos que el martes estaban trabajando en la misma cuadra.

Según informaron desde la Policía, el sospechoso fue identificado como Emanuel Jeremías Junior D. L., oriundo de 25 de Mayo y con residencia actual en Campo Grande.

El jueves, en la primera localidad se procedió al secuestro de un Chevrolet Classic color gris, dominio AA496II, que habría sido utilizado para perpetrar el atraco.

Asimismo, en el domicilio del citado hallaron elementos que podrían tener relación con el hecho, como ser un arma de fuego, dos celulares y guantes de látex, pero el sujeto no estaba.

En tanto, hasta el momento no trascendieron mayores datos sobre sus presuntos cómplices.

Para los investigadores habría por lo menos un tercer implicado, puesto que en medio del asalto y ante la resistencia del dueño de casa, uno de los malhechores tomó un teléfono y realizó una llamada diciendo: “Esto se complicó. Poneme un auto en la puerta… poneme un auto en la puerta”.

Antecedente impune
 

El pasado 9 de marzo al mediodía, Esteban Pacheco (42) y su esposa Débora Welke (35), propietarios de un local de Pago Fácil ubicado en la esquina de Córdoba y Wilde, fueron abordados por dos delincuentes armados que los agredieron brutalmente para robarles una mochila que contenía 2.085.000 pesos que pretendían depositar en un banco local.

Se trata de uno de los asaltos más violentos y de mayor monto involucrado que se registró en Oberá en los últimos años y, transcurridos más de cuatro meses del hecho, hasta el momento la Policía no informó sobre avances en la investigación.

En el forcejeo con los delincuentes Pacheco sufrió un corte de arma blanca en el hombro izquierdo, lo que demandó once puntos de sutura. Además, el hombre y su esposa padecieron múltiples excoriaciones.

Un año antes habían sufrido un primer robo, tras lo cual instalaron cámaras adentro del local, pero el segundo atraco fue en la vereda. Todo estudiado por los malvivientes.

Con relación al hecho, precisaron que ese día a las 12.10 y salieron por el frente, como hacían habitualmente, para llevar la plata al banco. Sobre calle Córdoba tenían estacionada la moto, por lo que ya salieron con los cascos puestos, lo que luego les ayudaría a mitigar los golpes recibidos.

Pacheco recordó la escena: “Ya estaba por subir a la moto cuando vi que paró un coche al lado mío y un tipo con casco se bajó corriendo para mi lado, sin decir ni una palabra. Me prendí de la mochila, empezamos a forcejear y ahí me hincó con el cuchillo, pero primero no sentí nada”.

Logró tumbar y someter al primer delincuente que lo atacó, instancia en que el segundo lo abordó por atrás y comenzó a golpearlo con la culata de su revólver y luego lo apuntó, por lo que soltó la mochila. Los ladrones escaparon y el caso aún continúa sin respuestas.

Jubilado coraje

En el atraco del último martes, Raúl Mousquere sufrió traumatismo de cráneo, cortes y excoriaciones en rostro, espalda, brazos y piernas, mientras que su esposa padeció golpes en la boca.

Según las víctimas, los malvivientes tocaron su puerta con la excusa de que estaban entregando barbijos. Incluso, uno de ellos llevaba puesta una chaquetilla similar a las que utiliza el personal de salud.

Una vez dentro del domicilio, uno de los ladrones exhibió un arma de fuego y comenzó a golpear a Mousquere con golpes de puño y a exigirle dinero, pero el sexagenario dio lucha y no cedió, lo que derivó en una terrible golpiza.

En diálogo con El Territorio, el jubilado afirmó que en tres ocasiones trataron de ahorcarlo y llegó a sentir que se desvanecía, aunque luchó con alma y vida pensando en ayudar a su esposa.

“Ahora más en frío, pienso que resistirme fue una imprudencia mía, pero también pudo haber sido muy grave si no zafaba de los ahorcamientos. Te voy a poner a dormir, me decía. Fueron tres intentos de ahorcarme. Pero luché y me resistí por la desesperación de que le hagan daño a mi esposa.

Me preocupaba mucho ella”, subrayó.

FUENTE EL TERRITORIO/ DANIEL VILLAMEA
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