Comienzan este lunes las sesiones extraordinarias en el Congreso nacional y el oficialismo redobla gestiones para destrabar la reforma laboral.
Mientras el Congreso abre un nuevo período de sesiones fuera del calendario ordinario, el Gobierno de Javier Milei acelera negociaciones clave con gobernadores y bloques dialoguistas para avanzar con la reforma laboral, en un escenario atravesado por tensiones por la coparticipación, la reglamentación económica y los plazos de los beneficios impositivos.
Con el arranque de un nuevo período de sesiones extraordinarias, que comenzará este lunes y se extenderá hasta fines de febrero, el Gobierno de Javier Milei acelera las negociaciones para que la reforma laboral sea tratada y aprobada en el Senado antes del 13 de febrero y enviada sin demoras a la Cámara de Diputados. La jugada responde a un objetivo político más amplio: llegar al 1° de marzo con un escenario parlamentario ordenado que le permita al Presidente inaugurar el período ordinario de sesiones con una señal de fortaleza institucional y respaldo legislativo.
Sin embargo, el tramo final de la definición del proyecto está atravesado por discusiones sensibles, especialmente en torno a la distribución de los fondos coparticipables, un tema que en los últimos días ganó peso en la agenda de negociaciones. Desde el oficialismo reconocen la urgencia de destrabar ese punto, mientras que desde el sector privado alertan sobre las consecuencias de la parálisis de la obra pública.
El recorrido parlamentario de la reforma laboral ha sido accidentado. Aunque en diciembre se logró el dictamen de mayoría, la falta de consensos sólidos entre el oficialismo y los bloques dialoguistas frenó el avance del proyecto.
En esta nueva etapa, el foco de las demandas pasa por el alcance de las facultades que tendría el Ministerio de Economía para reglamentar aspectos centrales de la iniciativa, en particular el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) y otros instrumentos tributarios vinculados al artículo 212 del dictamen. De acuerdo con fuentes de despachos parlamentarios, ese punto ya habría sido despejado.
Diálogo con gobernadores
Otro frente clave es la negociación con los gobernadores, que excede el contenido específico del articulado y se inscribe en una estrategia política más amplia de La Libertad Avanza. Para el oficialismo, asegurar el respaldo de los mandatarios provinciales resulta determinante para reunir los votos necesarios en el Senado.
Algunos acuerdos ya están cerrados, aunque persisten reparos entre legisladores independientes, que aprovechan el contexto para reclamar nuevas concesiones. Los sectores dialoguistas presionan para que la norma incorpore plazos más precisos en su aplicación, especialmente en lo vinculado a los beneficios en el impuesto a las Ganancias para grandes empresas, y plantean la necesidad de una clasificación más amplia que no deje afuera a otros rubros productivos.
Mientras tanto, el kirchnerismo mantiene un bajo perfil en esta etapa del debate, una actitud que contrasta con su protagonismo en discusiones similares durante los últimos quince o veinte años. Desde ese espacio optaron por una estrategia de observación silenciosa, dejando el centro de la escena a los movimientos del Ejecutivo en Balcarce 50 y a las tensiones con los potenciales aliados.
Ese clima de indefinición se profundizará el próximo martes desde las 15, cuando está prevista una reunión clave entre referentes dialoguistas y Patricia Bullrich en la oficina central del bloque radical, conducido por el senador correntino Eduardo Vischi.
Si el Senado finalmente da luz verde al proyecto, la reforma laboral llegará con mayor impulso a la Cámara de Diputados y se convertirá en una prueba decisiva para la arquitectura política del oficialismo, que durante 2024 y 2025 enfrentó una presión constante de la oposición.
El desenlace dependerá de los acuerdos que se cierren en los próximos días, tanto en materia de reparto de fondos como en la flexibilidad de los plazos previstos para los nuevos regímenes de inversión y beneficios impositivos. En ese tablero, todas las miradas están puestas en si los aliados terminarán cediendo y hasta dónde llegará el margen de maniobra de Caputo en la reglamentación de las medidas.
Fuente: Infobae

