Según una denuncia, estudiantes de un secundario de esa localidad bonaerense habría usado IA para trucar imágenes de compañeras y comercializarlas en internet.
Un nuevo caso de violencia sexual digital en una escuela del conurbano bonaerense preocupa a la comunidad educativa. Según la denuncia, un grupo de estudiantes de un secundario de Ituzaingó trucó con inteligencia artificial imágenes de unas compañeras para desnudarlas y comercializarlas en internet.
- “Porn deepfakes”: denuncian que alumnos de una escuela crearon y difundieron imágenes sexuales de sus compañeras
Se trataría de cuatro alumnos de cuarto año del colegio Thomas Alva Edison, todos de entre 15 y 16 años. Se los acusa de participar en la creación y distribución de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI), por ser otras alumnas menores de edad las víctimas.
Un serio agravante es que entre las damnificadas habría incluso una nena de 7 años que cursa la Primaria en la misma institución.
La situación ya derivó en dos denuncias judiciales y es investigada por la Justicia de Morón. La primera presentación fue realizada por una familia ante la Comisaría de la Mujer de Ituzaingó. Luego, el propio director del colegio, Rodrigo Herrera, presentó una segunda denuncia. Ambas causas tramitan en la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N°2 de Morón, a cargo del fiscal Pablo Cabrejas.
En tanto, este viernes las autoridades de la institución educativa se organizaron desde temprano diferentes reuniones con los padres de las distintas divisiones de la escuela para discutir la problemática.
Mientras tanto, los acusados ya no concurren de manera presencial a clases. La investigación busca determinar cuántas imágenes fueron producidas, quiénes participaron de su creación, y hasta dónde llegaron a circular.
El caso incrementó la preocupación social por las similutudes con un episodio ocurrido días atrás en el Colegio Modelo Lomas de Zamora, en el que otros estudiantes crearon “porn deepfakes” de unas 40 compañeras y comercializaron ese contenido en internet, desencadenado otro delito: hombres adultos con acceso a información de menores que intentaron comunicarse con las víctimas.
De acuerdo con lo recabado por los medios zonales del caso de Ituzaingó, la estrategia de los agresores habría sido similar a la observada en otros casos recientes: se tomaban fotografías reales de las víctimas, que pueden ser de sus redes sociales, y luego, a través de herramientas de inteligencia artificial, modificaban sus cuerpos en expresiones eróticas.
El agravante mayor de la investigación es la presunta monetización del material. Según trascendió, los estudiantes acusados habrían obtenido dinero por las imágenes que difundían.
En Argentina, si bien existe la Ley 27.736, conocida como “Ley Olimpia”, que incluye a la violencia digital entre las modalidades de violencia contra las mujeres de la Ley 26.485, estas prácticas todavía no están tipificada como delito.
No obstante, ambos casos podrían verse afectados por el artículo 128 del Código Penal, vinculado con la producción, distribución, divulgación y tenencia de material de explotación o abuso sexual infantil. La Justicia deberá establecer ahora la responsabilidad concreta de cada estudiante y el alcance de la circulación del contenido.
“Es muy grave”: las declaraciones de una madre
En declaraciones televisivas, María Eugenia, una madre de una estudiante secundaria del colegio describió su preocupación: “Nos estamos enterando ahora, desde ayer. Se dijo que iba a haber una reunión. Por lo que cuentan los chicos, es muy grave”. Su hija no es víctima de este ataque, pero consideró que “uno tiene que pensar que podía haber sido vulnerada sus cosas, sus compañeras”.
“Es algo muy grave. Los chicos tenían todo un sistema, no fue improvisado. Nosotros como padres somos conscientes que los chicos están en las redes y ellos suben cosas inocentemente, pero uno no toma magnitud hasta que pasan estas cosas”, denunció.
“Creo que se ha vendido el teléfono de algunas chicas vía Télegram y distintos hombres se contactaban en distintos horarios con una de las menores”, denunció.
“Hubo llamadas telefónicas, acoso, pedían fotos. Se contactaban amablemente y hacían desastre”, dijo.
Y afirmó: “El colegio tiene que hacer la denuncia. Los chicos creo que están desvinculados”.
